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Gracias, América

Si en Torreón ya tenían algún tipo de aprecio por el América, que les compró a precio de cracks europeos a jugadores como Christian Benítez, Oribe Peralta y Darwin Quintero, lo de este torneo es como para poner una estatua de José Romano junto a las que tiene Santos Laguna en la cabecera norte del Estadio Corona.

Me contaron que tras aquel fiasco de hace unos meses, cuando Agustín Marchesín amagó con irse a Boca Juniors y hasta presionó de maneras cuestionables al club albiverde para que lo dejara cumplir su archi-hiper-mega-sueño de defender el arco de su club de la infancia, el portero cambió para nunca volver a ser el que se ganó el respeto de los rivales y el cariño de la afición santista.

Aunque Marchesín se quedó a respetar su contrato con un profesionalismo a prueba de todo, cuentan quienes día a día convivían con él que, precisamente después de ese episodio, "dejaron de convivir" con el guardavallas porque, como dicen, "su cuerpo ahí seguía, pero su mente ya se había ido".

Marchesín nunca hizo un desplante ni nada, pero en este torneo se convirtió en una especie de zombie en el vestidor, al grado de que su "ausencia" resultó evidente incluso para José Manuel de la Torre, quien primero trató de ser paciente, pero se dio pronto por vencido.

Por eso, cuando cayó la sorpresiva oferta del "Águila Guardián" de Santos, no dudaron pero ni medio segundo en montar a Marchesín en un avión con destino al Estadio Azteca, al tiempo de agradecerle al cielo que les quitaran casi de manera milagrosa un problema que amenazaba con hacerse insostenible, sobre todo de cara a un torneo en el que Santos va a jugarse la vida, porque el problema del descenso no es ningún chiste.

Habrá que ver ahora si no en el "Ame" terminan dándose de topes contra la pared al darle la confianza a alguien que, en efecto, se va a vestir de amarillo y azul, pero no en el club de sus archi-hiper-mega-sueños.

La decisión de altura del 'Tuca'

Algunos equipos que vienen a la Capital del País llegan el día anterior a su partido o incluso horas antes del compromiso en busca de resentir lo menos posible los estragos de la altura y la contaminación.

Ricardo Ferretti piensa diferente y, por ello, para enfrentar al América en la Final del Apertura, como en otras ocasiones, se vino un par de días antes, quesque para aclimatarse mejor. Sin embargo, en la Final del Apertura 2014 le metieron tres goles y perdió el título precisamente con el "Ame", y el año pasado le clavaron cuatro, y de no ser por la pata chueca de Fidel Martínez, pudo haber corrido la misma suerte contra Pumas.

Dicho lo anterior, más le valía al Tuca haberse traído a sus Tigres siete días antes... Aunque ya veremos hoy.